Con la llegada de las primeras lluvias, podrás disfrutar en Monfragüe de la berrea. Los ciervos machos combaten por las hembras y el Parque Nacional de Monfragüe es testigo privilegiado de sus bramidos.
La llegada de aves acuáticas invernantes, hace rebosar de vida nuestros ríos, arroyos y charcas; las grullas se alimentan en las dehesas y se refugian en nuestros pantanos. Y uno de los árboles presentes en Monfragüe, el madroño, nos ofrece su fruto carnoso y apetitoso que levanta delirios en aquellos que lo prueban.
Con ella llega la vida. Aves llegadas de otros continentes y países sobrevuelan el cielo buscando pareja y construyen sus nidos en Monfragüe.
Es extremo como nuestra tierra, nos invita a recorrer los Valles del norte de Cáceres: la Vera, el Jerte, el Ambroz, las Hurdes con sus gargantas y piscinas naturales, y complementan nuestra estancia en Monfragüe.
Para aquellos que buscan la huella de OTRAS CULTURAS, Monfragüe y sus pueblos ofrecen un variado y rico legado de manifestaciones artísticas, civiles y religiosas.
Asimismo, la oferta cultural puede ser ampliada con visitas a ciudades como Plasencia, Trujillo y Cáceres (Patrimonio de la Humanidad), pues el Parque Nacional de Monfragüe se encuentra próximo a dichos lugares.